La obra original, un óleo que vio la luz en 1882, se llama Jeanne. También se la conoce como Primavera, detalle que, por esas cosas del azar, aproxima la enorme reproducción que unos trabajadores instalan en París con la estación recién iniciada en este lado del planeta. La huella de Édouard Manet permanece, incluso en lo descomunal de la gigantografía.

La información fue publicada por La nacion. En Altavoces ampliamos esta crónica con datos propios y la palabra de los protagonistas.