La Argentina no queda en Asia, pero está llena de elefantes blancos. Y no hablo de fauna, sino de obras pensadas para cambiar un barrio, una ciudad o un país entero y que fueron detenidas en algún punto del camino. Hospitales, rutas, represas, aeropuertos, parques de diversiones, edificios. Proyectos concebidos para un futuro promisorio que quedaron congelados.

La información fue publicada por La nacion. En Altavoces ampliamos esta crónica con datos propios y la palabra de los protagonistas.