La ciudad española se preparó durante semanas para recibir a los miles de visitantes que llegaron atraídos por el fenómeno; los puntos de observación desbordaron y el río Ebro y la Basílica del Pilar fueron los escenarios de una postal inolvidable
La información fue publicada por La nacion. En Altavoces ampliamos esta crónica con datos propios y la palabra de los protagonistas.




