Se puede haber sacado el salero de la mesa hace años y, aun así, consumir más sodio que el recomendado; la explicación es sencilla: buena parte de la sal de la alimentación cotidiana no la agregamos nosotros, sino que ya estaba allí
La información fue publicada por La nacion. En Altavoces ampliamos esta crónica con datos propios y la palabra de los protagonistas.




